¿Necesitamos inteligencia artificial hasta en el refrigerador? Samsung cree que sí, pero hay una razón

La inteligencia artificial está llegando a lavadoras, refrigeradores y otros electrodomésticos. Y aunque a primera vista puede parecer otra etiqueta tecnológica más, algunas de sus aplicaciones empiezan a resolver problemas bastante menos futuristas: gastar menos energía, ajustar automáticamente el funcionamiento de los equipos y simplificar tareas que hacemos todos los días.

Hace algunos años, comprar un refrigerador era bastante sencillo: uno miraba el tamaño, el consumo energético, la distribución interior y, probablemente, si combinaba con la cocina. Ahora hay que agregar otra palabra a la lista: inteligencia artificial.

Y reconozco que mi primera reacción frente a esto es bastante razonable: ¿realmente necesito IA en un refrigerador?

Porque hemos llegado a un punto en que prácticamente todo parece necesitar inteligencia artificial. Pero después de revisar qué están haciendo realmente estos electrodomésticos, creo que la pregunta correcta no es si queremos IA en la cocina, sino qué hace esa IA por nosotros.

Ahí la conversación cambia bastante.

Un electrodoméstico que empieza a tomar decisiones pequeñas por nosotros

Samsung lleva varios años construyendo su ecosistema de hogar conectado alrededor de SmartThings, pero durante 2026 ha comenzado a empujar una idea un poco diferente: que los electrodomésticos no solamente puedan conectarse al teléfono, sino utilizar información sobre su funcionamiento y nuestros hábitos para hacer ajustes automáticamente.

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En The First Look 2026, realizado en el contexto de CES, la compañía presentó esta estrategia bajo el concepto Your Companion to AI Living: una inteligencia artificial integrada entre distintos dispositivos que busca acompañar la vida cotidiana en lugar de simplemente esperar instrucciones.

Y eso es importante porque conectar un refrigerador a Wi-Fi, por sí solo, no me parece particularmente revolucionario. Que esa conectividad permita hacer algo útil sin que yo tenga que preocuparme constantemente de configurarlo, sí.

Por ejemplo: gastar menos electricidad

Uno de los usos más concretos está en algo bastante poco glamoroso, pero muchísimo más importante: la cuenta de la luz.

El nuevo refrigerador Bespoke AI French Door con AutoView incorpora AI Energy Mode, una función disponible mediante SmartThings que puede optimizar el comportamiento del compresor para reducir el consumo energético hasta en un 15%, según datos y pruebas de Samsung.

Y aquí el “hasta” importa.

No significa que todas las personas que compren el refrigerador automáticamente gastarán 15% menos. El ahorro dependerá de las condiciones y patrones de uso.

Lo interesante es el principio detrás de la función: en lugar de que nosotros tengamos que entender cuándo y cómo optimizar el funcionamiento del refrigerador, el sistema realiza esos pequeños ajustes automáticamente.

Y también hay soluciones mucho más simples

Curiosamente, una de las características que más me gusta del nuevo refrigerador no necesita una explicación complicada sobre algoritmos.

Se llama AutoView.

Una parte de la puerta es transparente y, mediante un sensor de proximidad, el interior se ilumina cuando nos acercamos. Así podemos mirar qué hay adentro sin abrir el refrigerador.

Parece un detalle, hasta que pensamos en la cantidad de veces que abrimos la puerta, nos quedamos mirando y pensamos: “¿qué iba a buscar?”.

Además de ahorrarnos ese pequeño momento existencial frente al refrigerador, mantener la puerta cerrada ayuda a conservar el aire frío y evita pérdidas innecesarias de energía.

Y este tipo de tecnología me resulta particularmente interesante porque prácticamente desaparece durante el uso. No necesito aprender a ocuparla: me acerco y funciona.

Pero cuidado con ese “70% menos de energía” de las nuevas lavadoras

Samsung también presentó durante IFA 2026 una nueva lavadora Bespoke AI de 10 kg que promete una eficiencia energética A-70%.

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El número es impresionante, pero necesita contexto.

No significa que la inteligencia artificial haga que la lavadora mágicamente consuma 70% menos electricidad que cualquier otra lavadora.

Según Samsung, el modelo consume hasta un 70,2% menos energía que el límite máximo permitido para obtener clasificación energética A según la normativa europea.

La compañía consiguió esa eficiencia combinando mejoras en el motor, la gestión térmica y el diseño de los ciclos de lavado, entre otras tecnologías.

Es una diferencia importante porque demuestra algo que probablemente veremos cada vez más: la IA puede participar en la optimización de un electrodoméstico, pero no todo avance tecnológico que lleve la etiqueta “AI” ocurre exclusivamente gracias a ella.

El electrodoméstico también empieza a parecerse un poco al smartphone

Hay otro cambio que encuentro incluso más interesante.: Tradicionalmente comprábamos un electrodoméstico sabiendo que las funciones que tenía el día que llegaba a nuestra casa serían prácticamente las mismas hasta que lo reemplazáramos.

Eso está empezando a cambiar.

Los equipos conectados pueden recibir actualizaciones de software que modifican o mejoran algunas de sus funciones. Es una lógica que conocemos perfectamente por nuestros teléfonos, televisores y computadores, pero que recién estamos normalizando en refrigeradores y lavadoras.

Eso abre una posibilidad bastante atractiva: que un producto pueda mejorar después de comprarlo.

Aunque también abre otra conversación que creo que será inevitable: ¿durante cuántos años recibirá esas actualizaciones?

Porque si vamos a convertir los electrodomésticos en dispositivos cada vez más dependientes del software, la vida útil del software también debería comenzar a formar parte de nuestra decisión de compra.

Entonces, ¿quiero IA en mi refrigerador?

Si la IA significa tener que abrir otra aplicación, crear otra cuenta y configurar veinte opciones para hacer algo que antes resolvía apretando un botón, probablemente no.

Pero si significa que el refrigerador puede optimizar silenciosamente su consumo energético, que una lavadora puede ajustar mejor su funcionamiento o que el sistema puede entregarme información realmente útil sobre cuánto estoy gastando, entonces empiezo a entender mucho mejor hacia dónde va esta tecnología.

Para mí, esa debería ser precisamente la gracia del hogar inteligente: que yo tenga que pensar menos en la tecnología, no más.

La verdadera evolución de la línea blanca probablemente no será tener refrigeradores que parezcan computadores gigantes. Será que hagan mejor su trabajo, consuman menos recursos y se adapten a nuestra rutina sin exigirnos aprender una nueva interfaz cada vez que queremos lavar ropa o guardar comida.

Y quizás esa sea también una buena manera de medir toda esta nueva generación de productos con inteligencia artificial.

No preguntarnos cuánta IA tienen.

Preguntarnos cuánto nos simplifican realmente la vida.

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