Vaginismo: la fobia a las relaciones sexuales

A mi consulta llegan muchas mujeres angustiadas porque no pueden tener relaciones sexuales, me dicen “es que mi vagina está cerrada como una pared, quiero relajarme, pero es como si no pudiera controlar los músculos”.

Generalmente es la primera vez que cuentan su problema, mantienen este secreto solo en pareja, pues les da mucha vergüenza o porque piensan que se les pasará con el correr del tiempo.

Después de realizarles un extenso interrogatorio, en donde les pregunto sobre su vida sexual, educación, si han usado tampones, si han tenido algún episodio traumático con respecto a la sexualidad, la mayoría de las veces me encuentro con que nunca han mirado su zona genital, porque la encuentran asquerosa, nunca se han introducido un tampón, nunca han tenido un examen ginecológico, su educación en el hogar y colegio ha sido restrictiva y aunque no lo crean, muy pocas han tenido eventos traumáticos de abuso sexual en sus vidas.

Les explico que las tengo que examinar para poder saber qué es lo que está ocurriendo. Las calmo, para que no se asusten y les digo que no haremos nada que produzca dolor. Generalmente nunca han sido examinadas y tienen terror al dolor.

Les cuento que este problema se llama Vaginismo y que es una contracción involuntaria de la musculatura del  tercio externo de la vagina, frente al intento de penetración vaginal. La mujer trata de relajar, pero no lo logra por temor a que le duela, es una reacción refleja.

A cotinuación les dejo un caso de una joven que llegó a mi consulta:

“Con Jaime llevábamos un año y medio de pololeo cuando decidí que debía buscar ayuda, yo no podía tener relaciones sexuales y a pesar de que no era un gran problema en nuestra relación, sabía que era algo que debíamos resolver ya que en todos los intentos parecía algo realmente imposible y éramos muy jóvenes (ambos tenían 21 años).

Era tanto el dolor que yo sentía, me quemaba… hasta que dejamos de intentarlo. Un día, leí un reportaje sobre vaginismo realizado por Odette Freundlich y me sentí totalmente identificada, eso me pasaba a mí, tenía terror a la penetración, pensaba que me iba a desangrar, romper, nunca usé un tampón y tampoco había ido al ginecólogo, por el mismo temor.

Estudié en un colegio religioso y en mi casa siempre me decían que no tuviera relaciones antes de casarme, pues los hombres se aprovecharían de mí y después me abandonarían y si quedaba embarazada me iban a echar de la casa. Yo estoy muy enamorada de mi pololo y por eso decidí si tener relaciones sexuales.

Decidí tomar el teléfono y pedí una hora con la doctora Odette y, la verdad, es que fue la mejor decisión de mi vida. Odette me ayudó mucho en cada sesión y era impresionante lo que yo veía que avanzaba, ya sea con los masajes o dilatadores…que se iban agrandando y yo no tenía problemas para realizar las tareas que la doctora mandaba para la casa.  Fue un proceso difícil porque a veces me sentía muy chica como para estar haciendo esto o tenía rabia conmigo por tener que pasar por esto (sentía que mi propio cuerpo me estaba traicionado), pero en la sesión la doctora resultaba ser muy cálida y amistosa y nunca me puse nerviosa.

El avance en cada sesión nos mantenía felices a mí y a mi pololo y también nos ayudó a estar más unidos en un problema que finalmente nos afectaba a los dos.

Finalmente llegó la última sesión y la doctora nos dijo que ya estábamos listos. Habían pasado aproximadamente dos meses y medio y me pareció que no estaba lista, a pesar de que la doctora me dijo que ya estaba excelente con los dilatadores y los masajes. Yo pensaba que era muy poco tiempo de trabajo para todo lo que yo había esperado anteriormente sin poder hacer nada con mi pololo. Pero le creí y con mucho nervio (de los dos) lo intentamos…¡y lo logramos!

No tuvimos ningún problema, estaba impactada por recordar cómo me dolía antes y ahora no era nada y todo gracias a las sesiones que permitieron que fuera trabajando semana a semana hasta que finalmente yo ya era dueña de mi cuerpo y podía tener relaciones sin ningún problema. Ya han pasado un par de meses y hasta ahora sigo sin ningún problema y muy feliz”.

Lamentablemente no existen cifras de cuántas mujeres tienen esta disfunción en Chile, pues es un secreto que se mantiene en pareja, pero de las mujeres que consultan, las cifras son de un 17%, y en general mujeres jóvenes, que esperan unos 4 años antes de consultar.

¿Cómo puede saber una mujer si es propensa a tener vaginismo?

En general son mujeres con fobia a la penetración, tienen pensamientos erróneos en cuanto a la sexualidad, temor a introducirse un tampón, un dedo y menos un pene en la vagina, pánico al ginecólogo y nunca se han mirado su zona genital, pues piensan que es sucio y malo.

La buena noticia es que esta disfunción si tiene solución, el tratamiento se realiza una vez por semana y en promedio son 10 sesiones.

[hr] Por: Odette Freundlich
Kinesióloga Especialista en Rehabilitación Pelviperineal y Sexualidad
Centro Miintimidad
www.miintimidad.cl
www.vaginismo.cl

 

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