ARQUEOLOGÍA DE LA MODA: BOWLER

Excavando en la arqueología de la moda me he encontrado con un icono, donde utilizar el concepto “icono” nos queda corto, este es en sí mismo un símbolo de cine, moda e historia: EL BOWLER.

Para comenzar a estructurar esta investigación en torno al Bowler, debo remitirme a una experiencia personal, aclaro que no es de mi gusto la auto referencia pero me servirá de contexto para este artículo.

Hace un tiempo atrás me hicieron el encargo de buscar y comprar en una tienda de un lugar remoto una “boinamarcanoimporta”. Por defecto de oficio, lo primero que hago antes de lanzarme a la “búsqueda” de lo que sea, es investigar, entonces me hago las 4 preguntas básicas: “¿qué?”, “¿dónde?”, “¿cuándo?”, y “¿cómo?”. Con las infinitas posibilidades que nos da la 5º dimensión del ciberespacio, ubiqué a “boinamarcanoimporta” en una tienda de sombreros de aquella ciudad en lugar remoto. O sea, hasta ahí, un día común y corriente.

La dimensión desconocida comenzó cuando luego de mirar vitrina/escaparate de tienda, lleno de sombreros, boinas y gorros, cruzo la puerta y todo se transforma en la tienda que mi imaginación pretendía solo para escenarios de películas (pero bueno, un detalle). Así comenzó mi primer acercamiento con el mundo de los sombreros.

Al preguntar por “boinamarcanoimporta” el señor abuelito vendedor/dependiente de la tienda me la muestra, es la correcta!, boina pagada, encargo terminado.

Pero a sus espaldas habían cientos y cientos de cajas para sombreros (de esas especialmente confeccionadas para ellos), todo tipo de artículos para su respectivo cuidado y cabezas maniquís luciendo distintos tipos de sombreros, como era mi primer encuentro con este mundo paralelo, despertó a tal punto mi curiosidad que no quise salir sin probarme uno, aunque la elección daba igual, cualquiera, fue más bien al azar.

– Yo: me puede mostrar aquel de ahí.
–  Señor abuelito vendedor/dependiente: ¿el Bowler?.
–  Yo: eemh, no sé… ese como de Chaplin.
– Señor abuelito vendedor/dependiente: (con una sonrisa de esas que mezclan misericordia, compasión y ternura, que uno esboza ante la ignorancia de otro) Sí, se llama Bowler.

(Entonces Bowler en mano derecha, y directo a la cabeza, embutido hasta el fondo cubriendo toda la frente).

– Yo: se ve rarísimo.
– Señor abuelito vendedor/dependiente: siempre pasa eso cuando la gente no está acostumbrada a usar sombrero, el Bowler solo se deposita sobre la cabeza, no se baja hasta el fondo.
– Yo: ahhh ¿así?.
– Señor abuelito vendedor/dependiente: yo he visto mujeres que la usan con el pelo hacia el lado, lo amarran y se ponen el Bowler.
– Yo: (siguiendo el tips de moda) ¿así?.
– Señor abuelito vendedor/dependiente: mírese en el espejo.
– Yo: lo llevo!

El Bowler es un icono de la moda urbana desde mediados del siglo XIX.

Este sombrero fue inventado en el año 1849 por Edward Coke, soldado británico de linaje noble, hijo del primer conde de Leicester y de su segunda esposa Lady Anne Amelia, hija de Guillermo Keppel, 4º Conde de Albermarle.

Edward Coke encargó el sombrero a la firma Lock & Co. quienes luego de diseñarlo delegaron su manufactura a los sombrereros Thomas y William Bowler (de ahí su nombre).

El encargo consistía en crear una alternativa al usual sombrero de copa que utilizaban los caballeros ingleses al momento de montar, por la altura del sombrero se creaba cierta dificultad de desplazamiento en lugares boscosos y terminaba dañado. Por lo que el nuevo diseño requería ser pegado a la cabeza y evitar que volara con el viento.

El resultado del prototipo del Bowler para el señor Coke, fue creado con un diseño semiesférico, de ala corta y en material de fieltro.

A partir del éxito que tuvo para actividades ecuestres de la nobleza inglesa, comenzó a ser imitado y comercializado por la «clase media» del país.

El Bowler tuvo gran expansión entre la clase obrera de la Inglaterra Victoriana, por su asimilación en la indumentaria diaria de la población, fue introducida en el uniforme oficial de banqueros y de servicios públicos de la época.

La alta movilidad demográfica que se desarrollo en la segunda mitad del siglo XIX entre el Reino Unido y Estados Unidos, alcanzó una amplia difusión en la indumentaria de los hombres del continente americano en plena época de la revolución industrial.

Hasta la actualidad es utilizado como accesorio de trajes elegantes en ceremonias o actos oficiales del Reino Unido.

Dependiendo del lugar del mundo donde nos encontremos recibe diferentes nombres como: Bombín, Billicoke, sombrero de hongo, Chaplin, etc.

El Bowler es parte de la cultura popular y la industria cinematográfica podemos verlo en la cabeza de Charles Chaplin o en Alex DeLarge personaje de “La Naranja Mecánica”.

 

El sombrero Bowler es también utilizado como parte de la indumentaria tradicional del traje típico de Bolivia, este fue introducido alrededor del año 1900 por los empleados ingleses que construyeron las líneas férreas del país.

Como tantos clásicos de la moda, el Bowler nació para la vida eterna, se ha visto interrumpidamente como accesorio desde su creación.
Esperamos verlo desfilar por las calles de este invierno austral que se nos viene encima.

Madonna en su gira Blond Ambition World Tour de 1990

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Kate Moss campaña para Chanel *

Mischa barton y Rachel Bilson

Por: N.P | fashionóloga

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