Lady Gaga se mete en la biotecnología de la piel: la investigación que podría acercar aún más la ciencia a Haus Labs

Outer Biosciences, compañía biotecnológica cofundada por Michael Polansky y cuyo directorio integra Lady Gaga, desarrolló una plataforma capaz de mantener tejido de piel humana ex vivo durante varias semanas para estudiar inflamación, envejecimiento y daño ambiental. La relación con Haus Labs ya existe: ambas compañías han realizado proyectos conjuntos y comparten asesores científicos.

Cuando Lady Gaga compartió recientemente el trabajo de Outer Biosciences, podría haber parecido simplemente otra incursión de la artista en el mundo de la ciencia y la tecnología. Pero detrás de la publicación existe una historia bastante más interesante y, sobre todo, una conexión directa con su marca de maquillaje, Haus Labs.

Outer Biosciences es una compañía de biotecnología cofundada por Michael Polansky, pareja de Stefani Germanotta —Lady Gaga—, dedicada al desarrollo de nuevas herramientas para estudiar la biología de la piel humana. Gaga, además, forma parte del directorio de la compañía.

Y la relación no termina ahí. De acuerdo con información publicada por TechCrunch, Outer Biosciences y Haus Labs han realizado proyectos conjuntos, mientras que Kyung-Jin Jang, científico jefe de Outer Biosciences, también integra el consejo asesor científico de Haus Labs.

Por ahora, sin embargo, no existe información pública que permita afirmar que los próximos productos de Haus Labs utilizarán ingredientes desarrollados por Outer Biosciences. Lo que sí sabemos es que existe colaboración científica entre ambas compañías.

¿Qué está haciendo Outer Biosciences?

Uno de los mayores problemas al investigar la piel en laboratorio es conseguir un modelo que se comporte suficientemente parecido a una piel humana real durante períodos prolongados.

Los cultivos celulares tradicionales permiten estudiar mecanismos específicos, pero no reproducen toda la complejidad de una piel compuesta por epidermis, dermis, matriz extracelular y diferentes poblaciones celulares. Los explantes de piel humana solucionan parte del problema, pero tradicionalmente comienzan a perder integridad después de períodos relativamente cortos.

Outer Biosciences desarrolló una plataforma de cultivo ex vivo que busca extender considerablemente esa ventana de observación.

En una investigación publicada como preprint en bioRxiv en mayo de 2026, científicos de la compañía describen un sistema capaz de mantener biopsias de piel humana de espesor completo durante hasta cuatro semanas, conservando buena parte de su arquitectura y de los programas moleculares asociados a epidermis, estroma y componentes inmunitarios residentes.

El sistema utiliza un soporte tridimensional impreso especialmente diseñado para mantener el tejido en una interfaz aire-líquido y facilitar el intercambio de nutrientes y desechos.

Esto puede parecer un detalle técnico, pero cambia considerablemente lo que es posible observar.

En lugar de preguntarse solamente qué ocurre con una célula después de aplicar un ingrediente durante unas horas o días, los investigadores pueden comenzar a estudiar cómo responde un tejido humano completo a un estímulo mantenido en el tiempo.

Inflamación, envejecimiento y daño solar bajo el mismo modelo

Para demostrar las capacidades de la plataforma, los investigadores realizaron tres experimentos.

En el primero provocaron un estado inflamatorio prolongado utilizando las citocinas IL-17 e IL-22 durante tres semanas. La piel comenzó a mostrar aumento de mediadores inflamatorios, alteraciones en genes relacionados con la función de barrera y cambios estructurales progresivos en la epidermis. Posteriormente utilizaron tofacitinib, un inhibidor de JAK, y consiguieron reducir buena parte de esa respuesta inflamatoria.

El segundo experimento resulta particularmente interesante para la investigación del envejecimiento.

Los científicos utilizaron piel proveniente de donantes de entre 58 y 74 años y la trataron durante tres semanas con dasatinib, solo o combinado con quercetina, compuestos estudiados experimentalmente por su actividad asociada a mecanismos senolíticos.

Después de tres semanas observaron una reducción de diferentes programas relacionados con inflamación y remodelación tisular. También disminuyeron las puntuaciones de dos firmas de expresión génica relacionadas con senescencia cutánea e inflammaging.

Esto no significa que hayan conseguido «rejuvenecer» la piel ni demuestra que estos compuestos deban utilizarse cosméticamente. El experimento permite, en cambio, comprobar que el modelo puede detectar cambios biológicos relacionados con procesos de envejecimiento que necesitan semanas para manifestarse.

¿Y qué ocurre con el daño solar?

El tercer experimento probablemente sea el más sencillo de visualizar.

Los investigadores expusieron muestras de piel humana a radiación UVB y observaron daño epidérmico y dérmico, aumento de marcadores inflamatorios y activación de vías relacionadas con estrés celular y remodelación de los tejidos.

Entre los cambios encontraron aumento de IL-8 y MMP1, además de fragmentación de haces de colágeno.

Después realizaron nuevamente el experimento, pero aplicando previamente un protector solar SPF 50 sobre la superficie de la piel.

El protector disminuyó parte de la respuesta inflamatoria y del daño producido por la radiación UVB. A nivel molecular también se observó una atenuación de vías relacionadas con estrés e inflamación.

Además de confirmar algo que ya sabemos —que proteger la piel de la radiación UV es fundamental—, el experimento demuestra otra capacidad importante de la plataforma: se pueden aplicar formulaciones tópicas directamente sobre una barrera cutánea humana conservada y estudiar posteriormente qué ocurre dentro del tejido.

Una mirada diferente al envejecimiento de la piel

Probablemente una de las ideas más interesantes del trabajo sea que inflamación crónica, senescencia y daño ambiental no aparecen como fenómenos completamente independientes.

Distintos estímulos terminan convergiendo en mecanismos relacionados con inflamación, alteración de la diferenciación de los queratinocitos y remodelación de la matriz extracelular.

Es una mirada bastante más compleja del envejecimiento cutáneo que simplemente hablar de «pérdida de colágeno».

El concepto de inflammaging, precisamente, describe el estado inflamatorio crónico y de bajo grado asociado al envejecimiento. Células senescentes, estrés celular, alteraciones inmunitarias y factores ambientales pueden contribuir a mantener este entorno y, con el tiempo, afectar el funcionamiento y la estructura de los tejidos.

¿Dónde entra la inteligencia artificial?

Aquí aparece otra parte interesante del proyecto.

Outer Biosciences no pretende únicamente mantener piel humana viva en laboratorio. La compañía está utilizando estos modelos junto con herramientas computacionales para acelerar la búsqueda de nuevas moléculas bioactivas para la piel.

Según explicó Michael Polansky a TechCrunch, el sistema utiliza modelos de inteligencia artificial para proponer posibles compuestos; estos candidatos son posteriormente probados sobre el tejido humano y los resultados vuelven a alimentar el modelo. El objetivo es que cada ciclo permita mejorar la capacidad de seleccionar nuevos candidatos.

Outer Biosciences tampoco pretende necesariamente transformarse en una nueva marca de skincare. Su modelo contempla descubrir y validar ingredientes para posteriormente licenciarlos o venderlos a compañías cosméticas y farmacéuticas. La empresa asegura tener actualmente varios candidatos en desarrollo.

Y ahí la relación con Haus Labs se vuelve particularmente interesante.

¿Podría esta tecnología terminar dentro de Haus Labs?

Es posible, pero todavía sería adelantarse afirmar que ocurrirá.

Haus Labs ya se posiciona como una marca que intenta combinar maquillaje con ingredientes tradicionalmente asociados al cuidado de la piel. Su catálogo incluye actualmente tecnologías propias como Fermented Arnica, BioFerment 7 Complex e IntelliZen 7 Complex, entre otros ingredientes y complejos incorporados a sus formulaciones.

Ahora sabemos que la relación científica entre ambas compañías existe: Gaga participa en Outer Biosciences, el científico jefe de Outer Bio asesora científicamente a Haus Labs y ambas empresas ya han desarrollado proyectos conjuntos.

Por eso resulta razonable preguntarse si en el futuro alguno de los bioactivos descubiertos utilizando esta plataforma podría terminar formando parte de una formulación cosmética de Haus Labs.

Por ahora, sin embargo, es una posibilidad y no un anuncio.

Una investigación prometedora, pero todavía preliminar

También hay que poner una pequeña pausa al entusiasmo.

El estudio fue publicado en bioRxiv el 5 de mayo de 2026 como preprint, lo que significa que esta versión todavía no había sido certificada mediante revisión por pares.

Además, todos los autores del trabajo son empleados y/o poseen participación en Outer Biosciences, algo que los propios investigadores declaran como conflicto de interés.

Nada de esto invalida automáticamente los resultados, pero sí obliga a interpretarlos dentro de su contexto y esperar validaciones independientes.

Lo interesante, por ahora, no es pensar que Lady Gaga acaba de encontrar «la cura para el envejecimiento», sino algo bastante más concreto: una empresa vinculada directamente a Gaga y científicamente conectada con Haus Labs está intentando construir una nueva forma de descubrir y evaluar ingredientes cosméticos utilizando tejido humano real, observándolo durante semanas y combinando esos resultados con inteligencia artificial.

Y si esa plataforma demuestra ser reproducible y útil para descubrir nuevos bioactivos, entonces sí podríamos estar mirando una tecnología con implicancias bastante interesantes para el futuro del skincare.

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